Este blog no es producto de un capricho sino una necesidad. No se inscribe en la tan habitual gimnasia argentina de las críticas hacia lo que hacen los demás, sean ciudadanos comunes, funcionarios públicos o políticos. Simplemente pretende ser un vehículo que nos permitirá, con la participación de todos, hacer un relevamiento de la mayor cantidad de baches de la ciudad. No se trata de un blog para sufrir. No somos masoquistas. Solo pretendemos mostrarlos, bautizarlos y, por si no supieran dónde están, aquellos que tienen la obligación de arreglarlos ya tengan un paso importante dado. Hace ya más de 15 años, cuando era cronista del noticiero de Telefé, fui el protagonista de la realización del primer mapa de los "cien baches porteños". Con humor y con la participación de los vecinos, logramos que muchos de ellos fueran reparados. Si bien han pasado muchos años de aquella oportunidad y ejerzo el periodismo desde otros ambitos me veo tentado a reeditar aquella idea. Con la utilización de las nuevas tecnologías y la interacción de todos, les propongo reeditar a través de este medio la propuesta. Como todos lo sabemos -y los padecemos- los baches son parte de nuestras vidas. Convivimos con ellos a diario. Los vemos y los tratamos de eludir. Pero nos dañan igual. Los insultamos pero los volvemos a ver. Observamos como se agrandan, como crecen, como nos golpean y como se reproducen. Nos hacen ir a los saltos y logran que nos hundamos cada vez más Y esperamos, siempre esperamos, el momento de la reparación. Cualquier semejanza con cómo convivimos con otros problemas argentinos, es pura coincidencia.
Eso sí: los baches -que bien podrían integrar la larga lista de los inventos argentinos- son democráticos y justos. Están en todos los barrios. En el norte y en el sur. En zonas residenciales y de las otras. Afecta a los automovilistas y a peatones. A autos particulares y a colectivos. Lo sufren los fierros y nuestros riñones. La conclusión, entonces, es una sola: los baches nos igualan y nos unen.
Con este espíritu -para que no nos sigan haciendo agujeros , para que no sigan creciendo y lo que es peor nos sigamos acostumbrando a ellos- les propongo llegar al relevamiento de los mil baches porteños. Que como las brujas no existen, pero que los hay, los hay.
La idea es simple: mandá al blog tu foto o tu video con la dirección y barrio del bache. El mail es
milbaches@gmail.com . Podés medirlo y dar las dimensiones exactas. Y si querés lo podés bautizar con un nombre acorde a sus características. Y en estas horas de aumento del ABL -que no alumbra, no barre y no limpia- ahorremosle tiempo a los funcionarios de turno, y mostremosle donde están. La actitud Buenos Aires es que estaría bueno Buenos Aires sin baches.
Daniel Frescó